renegar de la posibilidad de detener los esfuerzos en ese momento, aunque aparentemente no exista más sentido en su desordenado vuelo.
Un respiro y reinicia esa búsqueda desesperada, desordenada. En otra dirección toma velocidad y el impulso lo emociona, acelera. Parece que llega. Y golpea una vez más. Tan fuerte como el viento que unos segundos atrás sentía en cada milímetro del cuerpo, mientras su ansia y fuerza aumentaba. Fortísimo. Doloroso y frustrante. No sabe con certeza qué produce más dolor, pero sabe que cada vez se hace más grande…tanto como la frustración y el disgusto de saberse impotente. La incapacidad para cambiar las circunstancias se suma a la desesperada sensación del bloqueo que surge una, y otra, y otra vez. Que lo detiene, que impide que siga. Y en la frustración, va una vez más. Aparentemente la naturaleza supera la razón.
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Agosto 2024
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